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“Es más fácil dejar de fumar que dejar de ayudar”

Tiene 50 años, está casado y es padre de dos hijos de 24 y 21 años. Juan Manuel Pedreño es el propietario del restaurante Elordi en Arre y, hace un año, ahogado por la crisis, pasó uno de los peores momentos de su vida. “Llevo un negocio que me costó levantar dinero y esfuerzo, pero con la crisis cada día fui perdiendo clientela, hasta que un mes incluso me cortaron la luz”, en aquel momento, se vio en un agujero incapaz de salir, pero alguien le abrió los ojos a otras realidades.


“Es más fácil dejar de fumar que dejar de ayudar”
noviembre 05
05:31 2016

¿Sabes lo que es que te corten la luz, porque no puedes pagarla? Nunca me habían cortado la luz, me parecía algo impensable, pero me tocó vivirlo… En ese momento me sentí mal empresario, mal marido, mal padre, mal de todo. Estaba hundido y no me atrevía ni a quedarme solo”, así de sincero se muestra Juan Manuel Pedreño al explicar lo que la crisis ha supuesto en su negocio y en su vida.ayudar3

Sin embargo, cuando ya estaba tocando fondo, alguien le contó la historia de personas que estaban peor que él: “Me dijo ‘yo me levanto a las 4 de la mañana y veo a los indigentes buscar comida en los contenedores’. Fue en ese momento cuando regalé mis primeras 4 sonrisas de comida, me pasé por allí un día de mucho frío y les dije que vinieran a mi restaurante”. A partir de ese momento, Pedreño empezó a regalar dos y tres comidas al día.

A día de hoy, ya ha conseguido repartir más de 1.500 “sonrisas de comida”, ha logrado aunar la solidaridad de personas independientes y de empresas; y sigue utilizando la cocina de su restaurante para dar a quienes menos tienen. “Pero todo con mucha dignidad y respeto. Yo soy cocinero, así que les doy lo que puedo hacerles comida, la preparo en mi cocina y se la pongo para llevar, porque no quiero que se sientan mal comiéndola aquí. Luego, cuando alguno me manda fotos de la mesa que prepara en casa para toda la familia con mis sonrisas de comida… Me emociono mucho, no me puedo creer ser capaz de ayudarles así”.

CADENA DE FAVORES

Con lo que tiene en el restaurante, prepara sus menús especiales, pero además, va sumando personas solidarias que se prestan a echar una mano y empresas que donan productos: Creé una cadena de favores con productos de carnicería, pescadería, el del pan, el de la leche… Y en vez de 2 o 3 menús, he podido llegar a dar 7 y 8 comidas diarias”.

ayudar4Todo es bienvenido en esta cocina solidaria, porque “incluso de las cosas que están cercanas a caducar, yo hago milagros y sirven para muchas personas que no tienen para alimentarse. Y ojo, estas personas hace 8 años vivían bien, pero la crisis les ha machacado, cuando entran y me dicen la vergüenza que les dá pedir comida, yo les digo que vergüenza sería no tener para darles nada”.

Las historias de la gente que se ha sumado al proyecto de este cocinero son infinitas: “Hace poco, hablando con Juanpe Lecuona (conocido corredor de los encierros) le dije que se moviera para ver si podía colaborar en este proyecto. Bueno, pues a los días me encontré con un toro entero que me regalaron los taurinos. De este toro, ya he regalado la mitad, hay una monjita en la Rochapea que me ayudó mucho cuando más lo necesitaba y a ella le he llenado el congelador, que tenía vacío, con bolsas de carne”.

Pero como todavía sigue teniendo carne de ese toro, ya está pensando en el siguiente paso: “Verás, voy a ser el navarro en inventar la ‘hamburguesa olé’ con toda esta carne (se ríe)”. Tampoco quiere olvidarse de la asociación de ‘cazadores contra el hambre’ que le ha hecho llegar caza y le ha prometido más. “Todo esto es increíble, por eso, dos veces a la semana me doy un baño de humildad y miro a todas esas personas, no desde arriba, sino de frente, para no olvidarme de cómo empezó todo esto”.

Ayudar engancha: Te aseguro que es más fácil dejar de fumar que dejar de ayudar. Yo doy lo que sé hacer, comida, pero además, siempre hay gente que ofrece otras cosas. E imagínate, resulta que ya he colocado a dos camareros y a tres cocineros, porque algún amigo me ha dicho que necesitaba gente y, entre los que venían a por comida, conseguí encontrar a esas personas”.

LA CARA MENOS AMABLE

Un año de esfuerzo que no ha sido ni sigue siendo fácil, de hecho, todas las historias bonitas tienen su lado agridule, porque no todo el mundo entiende la labor de Juan Manuel Pedreño: “Gente malintencionada siempre sale, soy consciente de que alguno de los que recogen mis menús quizás no tengan tanta necesidad, pero no me importa que alguno me engañe si puedo ayudar a otros. Allá la conciencia de cada uno”. También hay quienes no terminan de entender la labor de este hombre: Alguno me trata de loco. Sí, e incluso de extraterrestre, pero yo les digo, ‘pues súbete a mi nave’, porque merece la pena”.

Quizás dentro de seis meses el restaurante Elordi tenga que cerrar, ya que la recuperación está siendo lenta, “pero al menos, ya me siento útil y sé que ayudarayudo a gente con lo poco que sé. Ahora, soy rico de corazón y sentimiento, y soy capaz de generar positividad a mi alrededor”.

Recuerda que el año pasado regaló dos comuniones: “Hice dos comuniones y yo que soy padre, poder ayudarles en ese día no tiene nombre. Preparé los menús y se los llevaron a casa”. Sin embargo, esta historia tiene su lado agridulce también: “Me anularon otra comunión de 40 personas, porque se enteraron que iba a regalar dos comuniones a quienes no podían y no querían estar en el mismo lugar que gente indigente. Primero, la comida era para llevar, y segundo, qué pena, ¿no crees?”.

LLEGAR A 5.000 PERSONAS

A pesar de los contratiempos, Juan Manuel Pedreño va a seguir en este proyecto, lo tiene claro. Ya se ha dado de alta como asociación sin ánimo de lucro para que las empresas que colaboran puedan recuperar el IVA y sueña con que más empresas se unan a su proyecto, e incluso que otros restaurantes tomen el ejemplo de preparar “sonrisas de comida”: “Me encantaría contar con empresas que se comprometieran a traernos productos suyos cada dos o tres semanas. Contando con eso organizaría unas sonrisas de comida estupendas. Pero sé que no es fácil, porque yo llego hasta donde llego, por eso sois tan importantes vosotros los medios de comunidación, porque llegais a mucha gente, a muchas empresas que seguro pueden aportar algo que mejore nuestros menús diarios“.

Mi historia no tienen fronteras, ni idiomas, ni banderas, asegura Juan Manuel Pedreño, a quien le encantaría montar una cocina en el Congreso de los Diputados: “Les pediría a cada uno de los políticos que trajeran productos típicos de sus diferentes tierras y los pondría a todos a cocinar, verás como solucionaban todos los problemas”.

Una información de Yosune Villanueva Lucea para Navarra Capital.

 foto principal: diariodenavarra

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