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“Quienes vengan detrás van a cambiar muy poco la reforma laboral”

Juan Antonio Sagardoy nació en Pitillas en abril de 1935 y, con 80 años, sigue con las botas puestas. Es fundador de uno de los despachos de buffets más prestigiosos de Madrid, Sagardoy Abogados, que, precisamente, colaboró en la Reforma Laboral de 2012 en España. Catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad Complutense y académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, fue nombrado mejor Abogado en "Labour Employment 2012” por la revista norteamericana Best Lawyer. En posesión de la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort y de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, recientemente vino a Pamplona para una conferencia, de la mano de Institución Futuro, y habló con Navarra Capital sobre la situación laboral actual y de futuro en España.


“Quienes vengan detrás van a cambiar muy poco la reforma laboral”
noviembre 03
05:50 2015

Una información de Yosune Villanueva Lucea para Navarra Capital

Una vez más, el prestigioso abogado navarro afincado en Madrid, Juan Antonio Sagardoy, ha visitado la Comunidad Foral invitado por Institución Futuro para dar una conferencia en la sede de la Conferencia de Empresarios sobre las relaciones laborales. Confiesa que las raíces le tiran, aunque no viene tanto como quisiera, porque toda su vida está en la capital. Aunque allí es vocal del “Círculo de Navarra” y un par de veces al mes se reúne con todos los navarros afincados allí. Además, en septiembre también estuvo aquí, en ese caso para una reunión familiar: “Nos juntamos los descendientes de mi abuelo, que somos 135 entre parientes directos y políticos; y siempre es agradable respirar este aire”.

Pregunta (P): En septiembre vino a disfrutar de la familia y ahora llega a hablar de las relaciones laborales, casi nada en estos tiempos. Le escuché una vez decir que “tocar las relaciones laborales es tocar el corazón de millones de personas”.

Respuesta (R): El corazón y el estómago, porque todos vivimos de nuestros trabajos. Con lo cual, cada vez que los gobiernos legislan y cambian normas sobre el trabajo, aunque sean cosas sencillas como los horarios, cambian tu vida. Sí, tocar lo laboral es tocar el trigémino. De ahí que los gobiernos tengan mucho cuidado en meterse en este asunto, porque casi siempre trae réditos negativos.

P: No se hacen grandes reformas, pero precisamente se ha hecho una hace nada, en el año 2012…

R: Y jamás el Partido Popular habría hecho lo que ha hecho, sin la crisis profundísima que teníamos, porque no se hubiera atrevido. Por eso, quienes van a venir después, van a cambiar muy poco el tema laboral. 

P: “Quienes van a venir después”, ¿da por hecho que va a cambiar el color del Gobierno actual de España?

R: Si cambia, como parece que puede hacerlo en el sentido que no haya hegemonía de un solo partido, mirando el horizonte de las distintas alternativas, creo que las reformas laborales serán parciales. Entre otras cosas, porque el trabajo duro, complicado y de desgaste, ya lo ha hecho el actual Gobierno. Así que los que vengan no se van a arriesgar a tener más problemas, el tema laboral será de lo que menos se tocará políticamente en el futuro inmediato que tenemos. 

Había que apretarse el cinturón por todos los lados. Ahora, lo que toca es mejorar y simplificar los contratos de trabajo”

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P: ¿Cómo afectó la reforma laboral a la productividad de las empresas?

R: De forma positiva y así lo demuestran los distintos índices que se publican y la opinión de los expertos. Hubo un aumento importante de la productividad y mejores resultados.

P: Pero hubo un golpe muy duro a los sueldos.

Sí, había que apretarse el cinturón por todos los lados. Ahora, lo que toca es mejorar y simplificar los contratos de trabajo, sin descartar una razonable instauración de un contrato único y sin perjuicio de contratos de formación e interinidad.

P: Y desde Europa nos piden más ajustes todavía.

R: Tampoco iría por ahí, apretar y apretar. El gran dilema que tienen los países europeos, y España que es la que nos preocupa, es cómo lograr combinar la eficiencia económica con la eficiencia social. Es el gran reto, lograr que la eficiencia económica (sino, no hay pujanza, no hay negocio, no hay empleo) no se coma la protección social. Es un escándalo para mí el que se aproveche la reforma para bajar los salarios a límites que afectan a la dignidad humana. Además, cuanto menos dinero, menos consumo y todo va a peor. Lograr equilibrar la eficiencia económica y la social es fundamental. Si ponemos el acento en lo social y se olvida lo económico, al final se paga muy caro. Y lo mismo ocurre si solo prima lo económico, las desigualdades no son buenas. 

P: ¿Se atrevería a aconsejar a nuestros políticos para lograr ese equilibrio entre lo económico y lo social, por ejemplo, en los salarios?

R: Pues es tan sencillo como ver qué sería lo normal en un salario. Ahora, en la medida en que nos acostumbremos a que lo normal son 600 euros, la eficiencia social está sufriendo “cierta” erosión. Si por el contrario vamos a los 2.000 euros, porque así lo ha logrado el convenio, pero la empresa va regular… Pues esa empresa pronto acabará cerrando. Aplicar el sentido común y adaptarse a las situaciones con unión entre empresa y trabajadores.

 La empresa y los trabajadores deben ir de la mano: Si las cosas van bien hay que subir el estatus del trabajador y si las cosas van mal, pues hay que pedirle un pequeño sacrificio”

juan-antonio-sagardoy-5P: Todo lo que dice es de sentido común. Sin embargo, el sueldo de 600 euros existe hoy en día en España, de forma muy extendida, e incluso sueldos más bajos.

R: Mire, si con esos sueldos la empresa se salva durante un tiempo, no me parecería mál… Lo que no puede ser es que eso se cristalice. Yo digo y predico, aunque nadie me quiere escuchar y menos hacer caso. Pero hay que estar ‘a las duras y a las maduras’, no hay mayor sabiduría que la popular. La empresa y los trabajadores deben ir de la mano: Si las cosas van bien hay que subir el estatus del trabajador y si las cosas van mal, pues hay que pedirle un pequeño sacrificio para que la empresa siga adelante. Se trata de todos a una.

P: El convenio colectivo, ¿sectorial o de empresa?

R: Yo creo que debe estar cerca de lo que regula, que es la empresa; pero también es cierto que no es bueno que solo haya convenios de empresa, porque nos encontraríamos con una atomización de las condiciones de trabajo y una desigualdad muy fuerte; y habría muchos colectivos desamparados porque no tendrían convenio y al borde del salario mínimo.

Todo el mundo laboral se mueve con tres vasos comunicantes: el gobierno, que defiende los intereses generales, de todos los ciudadanos, por eso interviene con los precios, con su política administrativa, fiscal, etc. En el otro vaso están los empresarios, que defienden sus intereses; y finalmente los trabajadores, que también defienden los suyos. Bueno, pues hay que lograr que el agua que hay en esos tres vasos sea más o menos equilibrada, porque en la medida en que un gobierno apoya mucho a los empresarios, produce grandes perturbaciones sociales de los trabajadores, que sufren las consecuencias de esa política pro empresarial excesiva. Si por el contrario, el gobierno apoya mucho a los trabajadores, subiendo los salarios mínimos excesivamente y se hacen cosas inviables, el empresario emigra; porque si hay algún ave emigrante, es el capital, va donde tiene una tierra que le vaya a dar fruto. Recordemos, las entidades no son ONGs, sino que buscan el beneficio. Y ahí está el arte.

Estamos pasando de un empleo para toda la vida, a una vida con empleo”

P: A pesar de todo el periodo pasado y de lo que todavía queda por mejorar, parece que la economía española está saliendo a flote.

R: Yo soy optimista y así lo veo. El mercado laboral se va a estabilizar y mejorar en el plano social, en cuanto las empresas vayan cogiendo velocidad de crucero.

P: ¿Llegaremos a la situación de hace 10 años?

R: Va a ser difícil volver a la estabilidad de contratos y de ingresos, porque el mundo actual, si tiene una nota que ha descabalado toda la economía es la globalización. Hoy estamos compitiendo con Sigapur, con México, Bolivia, Estocolmo… Antes eran regímenes autárquicos en los que competías, como mucho, con el de Guadalajara. Es otro mundo y la demanda es tremendamente elástica. Así que mi lema es que: ‘estamos pasando de un empleo para toda la vida, a una vida con empleo‘. ¿Qué empleo? Pues quizás peor, pero es que hoy en día, las perspectivas también han cambiado; antes tu sueño era entrar en telefónica y jubilarte allí; hoy, la gente quiere cambiar más. Aunque esa inestabilidad laboral produzca muchas perturbaciones. 

P: La globalización ha podido influir, pero algo mal habremos hecho para la crisis tan terrible que nos ha azotado, ¿no?

R: Llegamos a pensar que nada tenía límite. El precio de las casas, el interés de los créditos, el valor de las cosas, los viajes, los gastos… Una locura, porque la verdad es que todo tiene límite. 

P: ¿Habremos aprendido algo?

R: Estamos aprendiendo con el sufrimiento, pero lo que ya no va a dejar el ciudadano europeo es de vivir del Estado. Se ha convertido en el garante de nuestras vidas y ya todo el mundo lo ve como normal que el Estado se haga cargo de todo: pensión, viudedad, educación, sanidad… Pero cuidado, que eso no nos lleve a la falta de iniciativas de emprendimiento, al aventurismo bueno empresarial.

P: ¿Algún consejo para la sociedad frente a la economía que nos rodea?

R: El mejor consejo para los jóvenes es el trabajo y el optimismo. Si una persona trabaja y pone entusiasmo, no mira el reloj para salir a su hora en punto, sin mirar atrás… Cuidado, no significa que predique la explotación, sino que se trata de un espíritu de colaboración e integración en la empresa donde trabaja, tener orgullo corporativo.

Y la otra parte es para la empresa, saber tratar bien a los trabajadores y valorarlos, porque el mejor capital de la empresa son los trabajadores. Siempre me he preguntado porqué carajo hay tanto trabajo temporal en España, cuando lo mejor es tener trabajadores fijos para poder formarles y confiar en ellos. Pero las empresas tienen grabado a fuego algo que no es cierto, que es más fácil divorciarse de la mujer que despedir a un trabajador.

 

 

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